viernes, 29 de julio de 2016

Tres días, tres citas (III)

  


   Este poema brilla con luz propia, interpolado como fuera por el mismo Benedetti en su novela Gracias por el fuego, y da debida cuenta de uno de los grandes fuegos de este autor emblemático de las letras rioplatenses: el amor.



Les comparto lo que a mí modo de ver es la mejor forma de disfrutar de la poesía, la versión cantada, ya que, en palabras de Borges, "... el verso exige la pronunciación. El verso siempre recuerda que fue un arte oral antes de ser un arte escrito, recuerda que fue un canto". Así doy por concluida mi participación en este reto agradeciendo vuestra compañía en la lectura.


                         Corazón Coraza (BeatrizCorona) Poema de Mario Benedetti - 

 Coro Facultad Psicología - UNC



A boca de jarro

miércoles, 27 de julio de 2016

Tres días, tres citas (II)

  

   Tomo esta segunda cita, que participa en este reto literario del que gustosa formo parte junto a otros blogs, de una novela ciertamente ardiente y luminosa. Como agua para chocolatede la mexicana Laura Esquivel, es un libro tan suculento como el chocolate, y como suele suceder cuando comemos una barra del buen chocolate, da pena llegar a terminarlo. Se trata, en mi entender, de uno de los mejores exponentes del realismo mágico de las letras hispanas y latinoamericanas. A través de una entretenida y bien tejida trama, se le echa una mirada profunda y muy real a los dramas de la mujer que se debate entre su propio y legítimo deseo de arder con luz propia y el sagrado fuego que recibe por parte de la tradición familiar y cultural, un fuego que hasta el día de hoy la recluye irremediablemente a la cocina.

Ambientada en la primera mitad del siglo XX y en plena ebullición de la Revolución Mexicana, esta novela - cuyo hilo conductor es jalonado por una serie mensual de sabrosas recetas de cocina en un rancho represor y matriarcal - apela al fuego como símbolo de la pasión que les está vedada a sus mujeres para encumbrarlo como fuerza de vida, tal como queda demostrado por esta candorosa cita. El poder de sus llamas ilumina el recorrido del lector hasta el mismo desenlace de la historia en la hoguera del amor de sus protagonistas, el cual a su vez marca el fulgurante ocaso de sus vidas.

Con una sensibilidad y sensualidad chispeantes, Esquivel logra hacer arder las llamas de la pasión en los fogones de una vieja cocina mexicana y resplandecen los detalles costumbristas así como los ancestrales secretos culinarios que hacen a la cocina de la vida misma, narrados con un dejo de ingenuidad que los convierte en leyenda de fuego literario.


Esta vez le paso la posta de este reto de citas a la compañera Ana María Pedraza, quien lo ha pedido especialmente.




A boca de jarro

lunes, 25 de julio de 2016

Tres días, tres citas (I)



        
"El mundo", tomado de El libro de los abrazos de Eduardo Galeano.

                                                      

  Me ha llegado la amable invitación de participar de este interesante reto literario de mano de mi compañero Francisco Moroz, a quien le agradezco el bello gesto. Como siempre me sucede que al visitar su espacio,  Abrazo de libro, yo me siento abrazada por sus letras, he decidido dedicarle estas entradas que formarán parte del reto a tres citas literarias memorables con respecto al fuego. Con altares, sacerdotes y sacrificios en su honor y siempre presente en las culturas humanas de todos los tiempos, el fuego se alza como tema extraordinario y símbolo profundo de la literatura universal. Al decir de Vargas Llosa, la literatura misma es fuego

Suele sucederme que, al adentrarme en un libro de esos que quedan para siempre ardiendo en la memoria de quienes los leemos, siento un calor interno extraño, como si me encontrara ante la presencia sagrada del fuego. En algunos ocasiones, debo confesarlo, los libros iluminan tanto que hacen que se encienda en mí el fuego de la envidia creativa: me pasa que, ante la llamarada del fuego literario de ciertos autores, siento una cierta envidia por arder yo misma alguna vez en mi vida con letras propias de gran intensidad lumínica. También me sucede que hallo citas y pasajes en esos libros incendiarios para el alma que me marcan a fuego y, por lo tanto, de por vida. Aquí les he compartido la primera, de uno de mis autores rioplatenses favoritos, y paso el fuego de esta antorcha en forma de reto a estos blogs con luz de fuego propio:


* Mery Pérez de Clío en el espejo.

*Elena de Efecto primavera.

*Julia C. de Palabras y latidos.

*María García Romero de Sabor poético 


A boca de jarro

domingo, 10 de julio de 2016

Te digan las rosas...


                               (Autorreferencial)

  "Te digan las rosas todo lo que yo te quería decir", leía la esmerada tarjeta, en cuidada y masculina cursiva, que llegó a su oficina coronando un magnífico ramo de rosas rojas aquella mañana después de la noche en la que se habían citado por primera y única vez. 

-Pobre tipo, sus buenos mangos le habrán costado...

La llamó por la tarde, confiado de haberla ganado. Ella puso mil excusas, que hoy estaba cansada, que mañana no podía, que el fin de semana se le complicaba. 

- ¿Qué pasa, linda? ¿No te gustaron las rosas?

- Es que a mí las rosas no me dicen nada...



A boca de jarro

IBSN

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© de todos los textos: María Fernanda Paz. Todos los derechos reservados.

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Vasija de barro

Vasija de barro

"Yo quiero que a mi me entierren
Como a mis antepasados,
En el vientre oscuro y fresco
De una vasija de barro.

Cuando la vida se pierda
Tras una cortina de años,
Vivirán a flor de tiempos
Amores y desengaños.
Arcilla cocida y dura,
Alma de verdes collados,
Barro y sangre de mis hombres,
Sol de mis antepasados.

De ti nací y a ti vuelvo,
Arcilla, vaso de barro,

Con mi muerte vuelvo a ti,
A tu polvo enamorado."